Por qué tengo ansiedad si mi vida está bien

Ya has experimentado la dificultad de vivir con ansiedad en tu día a día. Hay una tensión en el pecho que se vuelve más intensa cuando te preguntás “¿por qué tengo ansiedad?”, pero no encontrás ninguna razón clara para lo que te está pasando. Y esa imposibilidad de encontrar una respuesta solo empeora la situación, generando más tensión interna en un momento que ya es emocionalmente difícil.

Pero hay una razón por la cual experimentás ansiedad sin causa aparente, y eso es lo que quiero ayudarte a comprender. 

La ansiedad que aparece sin motivo aparente

Son esos pequeños momentos del día los que más peso tienen.

Suena la alarma por la mañana y te despertás, no solo por el sonido, sino también con esa tensión ya presente en el pecho. La ansiedad está ahí con vos, mientras te lavás los dientes, preparás el desayuno, salís para el trabajo.

En el trabajo, interactuar con tus compañeros se vuelve molesto. La forma en que hablan, la forma en que se ríen, la forma en que te tratan, empieza a resultarte irritante.

Lográs atravesar el día, y de camino a casa, de alguna manera aparece un momento de alivio. Por unos instantes la ansiedad se calma, y la tensión en el pecho se relaja, solo para volver otra vez, aunque todo esté bien. No pasó nada. Nada cambió. Pero otra vez volvés a sentir ansiedad sin razón.

Las pequeñas tensiones emocionales que generan ansiedad

Una de las razones por las que sentís ansiedad, o por las que experimentarla se vuelve irritante, tiene que ver con el papel que juega tu Mente Intelectual a nivel psicológico.

Tu Mente Intelectual funciona de forma Lógica. Utiliza la razón como una herramienta con la que construye una comprensión de las experiencias en tu vida y de lo que significa ser vos.

Cuando esta parte de tu psicología intenta entender por qué se está sintiendo ansiosa, siempre busca una razón. ¿Qué pasó? ¿Cómo reaccioné? ¿Cuáles son las causas de la ansiedad? Una vez que entiende por qué aparece la ansiedad, intenta resolverla.

La irritación y la ansiedad que sentís son consecuencia de que tu Mente Intelectual no logra entender qué es lo que está generando esa ansiedad. Cuando no puede entender por qué estás sintiendo ansiedad, la amplifica, sumando más ansiedad a un estado que ya es ansioso.

Pero siempre hay una razón por la que sentís ansiedad. El motivo por el cual no podés verla es porque tendés a enfocarte solo en los momentos más evidentes, más grandes, que parecen causar ansiedad, y pasás por alto los más pequeños. Momentos como olvidarte la billetera en casa, mojarte los zapatos caminando hasta la parada del colectivo, o incluso que el colectivo llegue unos minutos tarde.

Son estas situaciones aparentemente insignificantes las que generan pequeñas incomodidades emocionales y frustraciones. Por sí solas pueden parecer poco importantes, pero se acumulan, y cuando alcanzan cierto nivel, terminan desbordándose en ansiedad. Este es el origen de la ansiedad que sentís.

Cómo empezar a entender y trabajar la ansiedad

La Observación. La observación es siempre el primer paso, no solo en cómo trabajar la ansiedad, sino también en cómo empezar a calmarla.

Empezás por recordarte estos pequeños momentos, que están constantemente presentes en tu vida diaria. Una vez que podés hacer este cambio de perspectiva, podés volverte más atento, más observador de estos momentos, porque el simple acto de observarte a vos mismo empieza a reducir parte de la ansiedad innecesaria que se va acumulando. Si lográs detener esa acumulación, vas a notar cómo una parte importante de esta ansiedad comienza poco a poco a desaparecer.

Sé intencional con tu observación. Tu Mente Intelectual funciona de forma lógica, así que llevá ese mismo enfoque a este proceso. Podés usar un cuaderno o tu teléfono para anotar estos momentos: cuándo ocurren, por qué ocurren, qué sentiste, qué pensaste. Así es como empezás a entender la ansiedad, y cómo empezás a trabajar la ansiedad de una manera más efectiva. Cuanto más familiarizado estés, a nivel intelectual, con esta acumulación, más preparada va a estar tu Mente Emocional para gestionarla, y así es como empezás a calmar la ansiedad.

Lo que muchas veces se siente como una ansiedad sin motivo no es algo que aparece de la nada, sino el resultado de pequeños procesos que pasan desapercibidos en tu día a día. A través de la observación, empezás a ver lo que antes no veías, y eso es lo que te permite entender la ansiedad con mayor claridad. Y cuando empezás a entenderla, también se vuelve posible comenzar a calmar la ansiedad de una manera más consciente.

Conclusión

Este es el tipo de trabajo que desarrollamos en las sesiones de terapia, donde a través de un acompañamiento terapéutico es posible comprender la ansiedad en mayor profundidad y empezar a transformarla de manera sostenida en el tiempo.