Cómo recuperar la motivación cuando te sientes vacío

La motivación, cuando desaparece, lo hace en silencio y de a poco. No te das cuenta hasta que un día te encontrás sin ganas de nada. Y sin embargo, lo que deja atrás es imposible de ignorar. Deja un vacío en el pecho, en el corazón, donde antes había vida. Hasta el esfuerzo más pequeño para completar la tarea más simple puede parecer imposible de encontrar. No le ves sentido a nada.

Esta sensación de vacío es la raíz de nuestra experiencia de la depresión. Entender esto es lo que da el inicio para recuperar la motivación.

La sensación de vacío y falta de dirección

Todo es difícil. Mucho más difícil de lo que debería ser. Desde la tarea más pequeña hasta las responsabilidades más grandes. Levantarse a la mañana es difícil, y aunque encontrés la manera de empujarte hacia adelante, atravesar el día se siente imposible. En el trabajo, en la facultad, con amigos y familia — todo se siente vacío. Te sentís vacío. Lo único que querés es estar solo. No hablar con nadie. No hacer nada.

Lo que hace tan desorientadora esta sensación de vacío es que viene acompañada de una sensación igual de pesadez, como si estuvieras cargando el peso del mundo sobre los hombros. Todo requiere un esfuerzo extra, más paciencia, más motivación. Y sin embargo no tenés ganas de nada. Y por debajo de todo, una sensación silenciosa pero persistente de que ya no tenés rumbo. La vida se siente sin sentido.

Por qué la motivación desaparece en la depresión

La depresión no es una emoción. Es un estado. Cuando estás deprimido, ese estado afecta todas tus emociones, sin importar cuáles sean. Hasta los breves momentos de risa y alegría se sienten sospechosos, y no encontrás placer en ellos. Así es como la depresión afecta tu energía — porque afecta tu Mente Emocional, y con ella, tu capacidad de sentir cualquier cosa plenamente.

Solo nos motivamos cuando podemos experimentar un sentimiento por lo que estamos haciendo, o cuando lo que hacemos genera un sentimiento en nosotros. Pero cuando estás deprimido, todo lo que hacés y todo lo que eso genera siempre tiene el sabor de la depresión. Esta conexión entre la depresión y la falta de motivación es más profunda de lo que parece — perdés las ganas porque cualquier estimulación de tu Mente Emocional siempre refuerza el estado de depresión. Y de manera inconsciente, tu Personalidad hace todo lo posible para evitar sentir cualquier emoción, evitando así agravar ese estado. La falta de motivación es un mecanismo de defensa.

Pequeños pasos para volver a construir motivación

Conclusión

Podés empezar a recuperar la motivación a través de la Observación. Cuando observás tu estado de depresión, aunque sea por unos momentos durante el día, se crea un pequeño espacio claro entre vos y ese estado. La observación te ayuda a separarte, a desidentificarte de él. Ese espacio es necesario, porque es exactamente ahí donde podés traer la comprensión de por qué te faltan las ganas. Cuanto más observás, más te desidentificás. Y a medida que te desidentificás, algo se mueve — de a poco empezás a sentir emociones no contaminadas. Estos pequeños cambios hechos con pequeños esfuerzos diarios, te van a devolver con el tiempo las ganas de sentir y hacer cosas.

La motivación no va a volver de golpe. Lleva tiempo. Pero va a volver. Vas a notar que el peso se alivia por un momento, o que vas a sonreír sin sospechar de ello, o que vas a sentir placer con algo que estás haciendo. Esos son momentos importantes. Significan que estás recuperando la motivación de a poco.

La observación es la clave. Observá tu depresión. Observá tus emociones y tus pensamientos. Dejá que ese esfuerzo te dé un momento de claridad al que puedas traer esta comprensión. No todo de golpe, sino de a poco, vas a empezar a sentir interés de nuevo.

Si algo de lo que leíste acá te resulta familiar — el vacío, la pesadez, la sensación de que la vida perdió el rumbo — sabé que salir de la depresión es posible. Y empieza exactamente donde estás ahora.

Este es el tipo de trabajo que desarrollamos en las sesiones de terapia, donde a través de un proceso terapéutico y un acompañamiento es posible comprender la depresión y empezar a salir de ella desde su origen. Si sentís que esto te está pasando, hablar con un psicólogo puede ser un primer paso. Podés agendar una consulta inicial de 30 minutos.