No tengo ganas de nada: por qué pasa y qué hacer

Hay días en los que no tenés ganas de salir de la cama ni de tu casa. No tenés ganas de ir al trabajo, de ver a tus amigos, de disfrutar las actividades que antes te gustaban. No encontrás una razón por la que deberías disfrutar las cosas. No sentís energía para nada. Debajo de todo hay algo más — esta falta, este vacío que consume tu motivación para vivir. Este estado lo impregna todo — lo que hacés, lo que sos. Es una de las experiencias más agotadoras que podés tener como ser humano.

Cuando todo pierde interés y motivación

Te despertás a la mañana y el primer pensamiento, la primera emoción que experimentás es un peso oscuro y pesado que te aplasta los hombros, el pecho. Desde ese momento te sigue a todas partes. Te levantás, te preparás para empezar el día, y está ahí, de fondo. Llegás al trabajo, te sentás y repasás las tareas del día, y lo escuchás, lo sentís. No tenés energía para nada — no tenés ganas de hacer nada, ninguna motivación para estar ahí. 

A veces no podés sacar los pensamientos de ahí. Hablás con tus compañeros, pero no estás realmente presente. No estás realmente hablando. Es este vacío, esta oscuridad que de alguna manera impregna tus palabras. Lo único en lo que podés pensar es en terminar el día y llegar a casa. Nada más realmente llega, realmente importa. Esta es una de las experiencias más comunes en la depresión — y una de las menos habladas. Sentirse sin energía y con falta de motivación constante es parte de lo que hace a la depresión tan agotadora. No importa lo que hagas, adónde vayas, a quién veas, está ahí con vos, como si no hubiera corazón ni pulmones en tu pecho, solo un abismo vacío sostenido por tus costillas.

Por qué la depresión afecta la energía y las ganas

La depresión no es una emoción. Es un estado — una consecuencia de una acumulación de emociones que no fueron resueltas. Las emociones pueden ir y venir, pero un estado es algo que forma parte de tu vida cotidiana.

Esto es lo que hace la depresión. Se arraiga en tu corazón, en tu cabeza, y constantemente alimenta pensamientos y emociones negativas que te mantienen atrapado. Así es como se mantiene viva. ¿Por qué no tenés ganas de nada? Por eso — porque la depresión y la falta de motivación van de la mano. Es la falta de motivación hecha estado.

Contamina cómo experimentás la vida. Se convierte en un filtro — todo lo que hacés está infectado por ella. Al infectar la Mente Intelectual, secuestra tu capacidad de razonar, y así no podés encontrar una razón para vivir. Al infectar la Mente Emocional, te roba la posibilidad de sentir cualquier otra cosa que no sea el estado mismo. Por eso te sentís vacío — ya no podés experimentar cómo las cosas que hacés te tocan por dentro.

Cómo empezar a recuperar pequeñas ganas

Siempre son los pequeños pasos para salir de la depresión los que marcan la diferencia. Nunca es algo grande, algo que cambie tu vida de golpe. Este es un monstruo contra el que estás peleando, y a un monstruo se lo mata un paso a la vez.

El primer paso es el siguiente: elegí una actividad durante tu día, algo pequeño, casi insignificante, como lavarte los dientes o hacer la ropa. En ese momento, observá cómo tus pensamientos y emociones trabajan en tu contra, cómo no tenés motivación para hacerlo. Después, empujate a hacer esa actividad, pero observá todo el tiempo.

Observarte a vos mismo y la resistencia contra hacer lo que decidiste hacer, es como empezás a cambiar. La depresión existe en la oscuridad, y la observación es como una luz que ilumina en esa oscuridad. Esta luz va a empezar a quemar esa oscuridad de a poco. Por eso empezamos con pequeños pasos — actividades pequeñas que no te abrumen. Demasiada oscuridad y tu luz no va a penetrar nada. La oscuridad solo te va a consumir de nuevo.

Una actividad por día. Esta es la promesa que te hacés a vos mismo. Con el tiempo, vas a notar que podés traer esta observación a dos actividades, y después a más y más — hasta que empieces a recuperar la motivación y encuentres tu camino para salir de la depresión.

Conclusión

No podés salir de la depresión de golpe. Se sale un pequeño paso a la vez, con esfuerzo y con la decisión de querer una vida psicológica más sana para vos mismo. Volver a tener ganas — ganas de disfrutar las cosas que antes disfrutabas, ganas de estar con tus amigos. Esto no puede pasar de la noche a la mañana. Pero puede pasar. Observá. La observación va a ayudarte con una pequeña cosa hoy, y mañana, y pasado mañana. Si en algún momento caés, está bien. Todos caemos. Forma parte de este trabajo. Con el tiempo esta pequeña luz de hoy se va a convertir en un sol mañana. No necesitás ver todo el camino. Necesitás apenas la luz suficiente para dar el próximo paso. Eso es lo más importante.

Este es el tipo de trabajo que desarrollamos en las sesiones de terapia, donde a través de un proceso terapéutico y un acompañamiento es posible comprender la depresión y empezar a salir de ella desde su origen. Si sentís que esto te está pasando, hablar con un psicólogo puede ser un primer paso. Podés agendar una consulta inicial de 30 minutos.